La Inteligencia Artificial (IA) ha dejado de ser una tecnología para hacer pruebas que llaman la atención en redes sociales. Ya está siendo un motor directo para mejorar la rentabilidad de las empresas, incluso de las pymes. Los negocios que han logrado escalar la IA en sus operaciones crecen 1,7 veces más y registran un beneficio operativo 1,6 veces superior frente a aquellas que han quedado rezagadas, según datos de WeGrant, la primera compañía española de gestión de ayudas.
Por ahora, el 88% de las empresas asegura que está utilizando esta tecnología en alguna de sus formas, pero la realidad es que solo el 7% ha logrado escalarla, según estimaciones del Instituto Nacional de Estadística. A pesar de que cada día se habla de la importancia y utilidad de la IA, son muchos los empresarios que todavía no se han atrevido a dar el paso: piensan que es demasiado cara, compleja y que solo es aplicable en grandes multinacionales.
Existe la percepción de que la IA requiere un desembolso elevado, pero gran parte de la inversión puede financiarse mediante subvenciones, préstamos bonificados y deducciones fiscales. Pero, en la actualidad, en España y Europa existen miles de millones de euros en fondos públicos destinados a impulsar la transformación digital, la I+D y la adopción de IA. Con la estructura adecuada, un proyecto empresarial basado en IA puede alcanzar entre un 55% y el 75% de financiación efectiva a través de la combinación de subvenciones directas, préstamos blandos e incentivos fiscales.
¿Cómo se recomienda presentar la propuesta? Veamos:
Para acceder a financiación pública, la Administración no evalúa todas las iniciativas presentadas de la misma forma. El primer requisito consiste en clasificar el proyecto en la categoría adecuada. A partir de aquí nos encontramos de dos tipos:
IA para desarrollar (crear o mejorar tecnología propia): es la categoría a la que hay que inscribirse en el caso de las empresas que diseñan sus propios algoritmos, entrenan modelos de “machine learning”, desarrollan herramientas de procesamiento de lenguaje natural (NLP) o sistemas avanzados de analítica de datos. La Administración evaluará la novedad tecnológica y el grado de innovación para conceder las ayudas.
IA para implantar (aplicar soluciones para mejoras reales): está dirigida a las empresas que van a integrar la IA en sus operaciones diarias. Puede ser para proyectos de automatización de procesos internos o la optimización industrial mediante mantenimiento predictivo, visión artificial o integración de chatbots. Lo que se tendrá en cuenta es el impacto directo en el negocio, el ahorro de costes o la mejora de la eficiencia operativa.
La clave es demostrar que el proyecto de IA va a ser rentable, evaluar el riesgo y estimar los plazos para completar la integración. Para ello, hay que hacer una explicación didáctica sobre la sostenibilidad de la iniciativa. No debe basarse solo en ayudas para ponerlo en marcha. El secreto para alcanzar el 75% de cobertura radica en combinar tres instrumentos:
Subvenciones directas y créditos blandos: se trata de vías autonómicas (hasta el 85%-100% de intensidad) y nacionales como CDTI o ENISA.
Incentivos y deducciones fiscales: es la forma en que muchas empresas logran deducciones del 12% por Innovación Tecnológica (IT) y de hasta el 25%-42% por I+D, sumadas a bonificaciones en la Seguridad Social por personal investigador.
Capacitación y talento: se trata de la financiación de la formación interna en IA bonificable hasta el 100% (a través de programas de capacitación).
Para entender cómo se traducen estos números en la práctica, analicemos un supuesto proyecto de transformación industrial. Veamos:
Tipo de empresa: planta industrial de 150 empleados.
Proyecto: instalación de sensores IoT y desarrollo de modelos predictivos para el mantenimiento de maquinaria.
Inversión total requerida: 400.000 euros.
Estructura de financiación activada: subvención directa en digitalización industrial (65%): 260.000 euros.
Deducción fiscal por innovación: 20.000 euros.
Formación del equipo técnico en IA: 100% bonificada.
Financiación efectiva: 70–75% del coste total del proyecto.
En la actualidad, el gran desafío para las empresas no es la falta de dinero público, sino la fragmentación del mapa de ayudas. Con más de 5.000 convocatorias anuales repartidas entre la Unión Europea, el Gobierno central y las distintas comunidades autónomas, monitorizar y gestionar manualmente las oportunidades exige un esfuerzo inasumible para la mayoría de los departamentos financieros y de innovación.
Al simplificar todo este proceso y eliminar las barreras de la burocracia, WeGrant, la plataforma que integra inteligencia artificial y consultoría, logra reducir los costes de gestión hasta un 50%. Esto permite acceder a las subvenciones a aquellos autónomos y pymes que no tienen un departamento experto en finanzas. De hecho, las empresas que cuentan con WeGrant obtienen una financiación media muy alta (125.000 € de media por empresa en 2025) para modernizarse con éxito.
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